Por unos Ayuntamientos y Autonomías de mayorías de las izquierdas con políticas de izquierda
Declaración del Partido Obrero Revolucionario
Por unos Ayuntamientos y Autonomías de mayorías de las izquierdas con políticas de izquierda
Ningún acuerdo de gobierno con la derecha
Importante toque de alerta con la abstención, blancos, y descenso del voto a los partidos de izquierdas
Cambio de rumbo en la política de Vivienda, Inmigración y Seguridad
Derogación de la Ley de partidos políticos
Derecho democrático a decidir para cada pueblo
Las elecciones municipales en el conjunto del estado y las autonómicas han dado la mayoría de votos y concejales a las izquierdas (PSOE, IU). La ciudadanía ha otorgado más de un millón de votos a las izquierdas respecto a las derechas. Sin embargo la gravedad de la abstención y los votos en blanco quizás pueden abrir un panorama de incertidumbre e inestabilidad política, si no hay una corrección rápida, pública, que se perciba entre la gente trabajadora y la población modesta.
En cambio en Madrid capital y Comunidad, y en el País Valenciano, el PP gana, mantiene sus gobiernos y aún progresa. El PSOE no ha aguantado el envite de la movilización continuada del PP, y de la presión reaccionaria contra las libertades y el proceso de paz del pueblo vasco. IU avanza en votos en la capital, y en concejales (de 4 a 5) y diputados (de 9 a 11). En Navarra y Baleares el PP pierde sus mayorías y se abre la posibilidad de cambio si hay acuerdo entre todas las izquierdas, incluida la de ANV.
La mayoría estatal conseguida por la suma de las izquierdas, les permite mayor fuerza institucional, más ayuntamientos y nuevas alcaldías; en ese sentido la ciudadanía ha evitado el cambio hacia la derecha y no ha dado la confianza al PP. A pesar de Madrid y Valencia, y de que el PP haya superado en votos municipales al PSOE.
En Cataluña, o donde gobierna el PP como en Valencia, es significativa la erosión o descenso del voto de las izquierdas incluso donde sustenta a gobiernos afines como en el Estado, es una muestra de cierto desencanto del electorado trabajador en las políticas que se establecen y gestionan.
El alto grado de abstención y blancos es muy relevante. Esta abstención en tendencia creciente expresa un sistema institucional enfermo, con una democracia poco convincente, una participación deficiente, donde se excluye a amplias capas de la población, a sus jóvenes, a la gente inmigrada, y donde se ilegaliza a opciones políticas de la izquierda abertzale, como Batasuna, ASB y a buena parte de las candidaturas de ANV (en 133 pueblos).
En Cataluña la abstención ha batido el record al superar en Barcelona la mitad del censo. El gobierno autonómico tripartito en su versión de Entesa Nacional de Progrés (PSC, ERC- ICV-EUiA), empeora la tendencia del tripartito de Maragall, al disminuir la base social que lo sustenta, en el reflejo del voto municipal. Las políticas municipales y gubernamentales autonómicas de las izquierdas no benefician o perjudican a los partidos de esas mismas izquierdas. La ciudadanía electora debilita su apoyo y confianza al no cumplirse las expectativas e ilusiones de cambios sociales y democráticos, que generan y se esperan de unos gobiernos de izquierdas.
El PSC será más hegemónico en los gobiernos municipales catalanes, pero se ahonda su distancia con la población. La Coalición ICV-EUiA, de la que formamos parte a través de EUiA, tendrá también unos cuantos concejales más. Sin embargo se ha truncado de momento la tendencia al crecimiento en general, y también relativa dentro de las izquierdas. En Barcelona el descenso en votos es un duro golpe que afecta a la pérdida del concejal de EUiA, y a buena parte de los diputados provinciales; la gente joven que se acercó en 2003 al calor de las grandes movilizaciones por la paz y contra la guerra de Irak, se ha rebotado y alejado. Ese desencuentro se ha ido produciendo por la multitud de conflictos y movilizaciones parciales continuas vecinales y de la juventud (V de Vivienda), la incoherencia en la defensa de los servicios públicos, la servidumbre de convivir con la “Normativa sobre el incivismo” a pesar de estar en contra de ella, la ambigüedad práctica ante la inmigración, o la imagen deparada por la represión de los Mossos entre la gente joven, con la conselleria de Interior dirigida por el líder de la coalición, en fin, la tibieza en la defensa del proceso de paz en Euskadi, o en pelear por una implantación de una democracia participativa cercana al vecindario y a sus jóvenes en los barrios. A nuestra coalición le sobra pre-potencia institucional, y necesita un baño de humildad participativa en las movilizaciones para hacerse realmente eco de las necesidades y reivindicaciones de la gente trabajadora y joven.
Esas izquierdas actuales no dan la talla de las necesidades de la gente trabajadora y joven del S. XXI. La hegemonía del PSOE, con su política social liberal, está mediatizada por la política y la ofensiva de movilización de la derecha, por el PP. Éste se apoya en el empresariado y grandes patronos, las grandes multinacionales (SEAT, Delphi, SAS, Ficotrías, etc.), la institución judicial, la jerarquía eclesiástica, los cuerpos militares y policiales, las instituciones estatales.
Izquierda Unida ha realizado un intento positivo al conseguir abrirse a acuerdos con otros grupos locales y regionales, verdes y democráticos. En Euskadi EBB forjó el acuerdo EBB-Aralar. Ahora hay que profundizar esa vía, incluso en Cataluña, para vertebrar en respetuosa igualdad alternativas sociales, democráticas, de los movimientos de jóvenes, movilizar de forma unitaria y masiva. Para contribuir a forjar alternativas sociales y su correspondencia política frente a la derecha; para obligar al PSOE y a las izquierdas a girar su rumbo hacia la izquierda.
Progresa la desmotivación de la gente trabajadora. Eso significa que hay que prepararse para las elecciones generales barrio a barrio, fábrica a fábrica, también en cada movimiento de jóvenes. Hay que hacer un cambio de rumbo en las políticas municipales, autonómicas y estatales. Hay que usar los ayuntamientos de izquierdas para plantar cara a la derecha. Con mejoras tangibles que la población trabajadora y la juventud perciban en su bolsillo, en sus derechos sociales y democráticos. Para conseguirlo vamos ha combatir toda alianza con los representantes de la derecha, sea PP, CiU, UPN. En Euskadi la defensa de las libertades de la población frente al Estado justifica, en coyunturas de confrontación nacional, alianzas incluso con el PNV, que es la representación de la derecha nacional vasca; pero la imposición de grandes infraestructuras y su orientación social de derechas, plantea la necesidad de trabajar por alternativas desde y entre la izquierda trabajadora.
El cambio en las políticas se ha de notar en:
Vivienda de alquiler para jóvenes; combatir la especulación urbanística y la corrupción.
Derecho de voto y derechos sociales para la inmigración residente trabajadora.
Seguridad ciudadana que defienda los derechos y la convivencia de las personas en los barrios; cambiar el modelo represivo, agresivo, por la defensa y el respeto al ejercicio de las libertades democráticas ciudadanas.
Mejores servicios públicos, de calidad y gratuitos. Medidas para erradicar la precariedad laboral (contratos fijos y no contratas en los ayuntamientos) y la pobreza (Renta básica). Fiscalidad progresiva a las empresas y las grandes fortunas. Igualdad entre mujeres y hombres; medios suficientes contra la violencia de género.
Participación ciudadana decisoria, con elección directa a todos los niveles (Barrio, Distrito); Transparencia administrativa y presupuestaria; Presupuestos participativos. Eliminación de porcentajes mínimos, como el del 5 %, para las listas electorales; listas abiertas; proporcionalidad en la representación del voto. Elección de los cargos que afectan a la convivencia y educación (desde los directores de escuela, a los jueces y mandos policiales).
Derogación de la Ley de partidos políticos. Libertad de expresión, asociación, prensa, manifestación, sin exclusiones por ideario político.
Comité ejecutivo del POR (Cuarta Internacional)
31 de mayo de 2007.