El proceso de acumulación de fuerzas y reorganización en la izquierda es necesario para avanzar. En el siglo actual, en España, las perspectivas de progreso quizás las hemos de cultivar desde la multiplicidad de micromovilizaciones. Pues es obvio que nos movemos en un escenario general en el que no se libran grandes movilizaciones. Con el condicionante del predominio de la dirección política social liberal (PSOE) entre la masa trabajadora con conciencia política y sindical.
La erupción de la crisis de Izquierda Unida en Madrid, muestra un organismo débil y enfermo. Varias tendencias y camarillas, desde dentro y fuera de IU, consideran que el modelo de IU está agotado; en esa tesitura compiten para capitalizar su estallido, y algunas empujan por su ruptura.
Ahora bien estas corrientes se equivocan, pues lo que está en juego no es aún el reparto del cadáver de IU. La cuestión de fondo es la conformación de una izquierda comprometida con la movilización y las reivindicaciones sociales, laborales y políticas. Una izquierda con una proyección e influencia política parlamentaria, municipalista, e institucional, que permita a la población trabajadora y a la juventud, conseguir medidas y ciertas reformas sociales y democráticas.
Veinte años
Izquierda Unida nació en el siglo pasado, hace veinte años. Se formó desde una gran movilización. Fue contra la entrada del Estado español en la OTAN, en un Referéndum.
Fue el PCE quien impulsó y formó Izquierda Unida. Lo hizo con algunas pequeñas formaciones a su derecha (PASOC, Izquierda Republicana), mientras cerraba las incorporaciones de tendencias a su izquierda, con la excepción en Andalucía, donde hubo la CUT (Colectivo Unitario de los Trabajadores). La dirección del PCE dio ese paso para superar la crisis profunda en que estaba inmerso. El PCE se había quemado por sus concesiones y adaptación al proceso de transición de la Dictadura franquista a la monarquía parlamentaria, donde dejó por el camino la ruptura política y la lucha por una Constitución de Estado Republicano.
Durante quince años IU consideró que había que forjar una alternativa al PSOE, cosa completamente necesaria. IU actuó convencida de que efectivamente ella misma era y representaba esta alternativa, cuestión que no se ha podido materializar aún. Además por generalización estableció que la única izquierda en el Estado era IU. Con esos mimbres asimilaron el PSOE de Felipe González al PP. Incluso se llegó a conspirar con el PP contra el PSOE, en una táctica bautizada como “la pinza”, basada en la teoría de “las dos orillas” de Julio Anguita.
La sorpresa y desorientación fue mayúscula cuando se sufrió que el PP, la representación más directa de la derecha española, era mucho peor para la población que los destrozos privatizadores y de “Pactos de la Moncloa” del PSOE. Los ocho años del PP de Aznar (1992-2000) fueron muy dañinos también para IU. El grupo parlamentario estalló, hubo rupturas y falta de credibilidad, unos fueron al PSOE, otros como ICV se quedaron aparte en Cataluña. IU ingresó en una UVI, con un pacto con el PSOE para las elecciones generales de 1996, entre Joaquín Almunia y Francisco Frutos.
Sin embargo IU siguió en la brecha. Maltrecha y con una crisis larvada crónica, IU levanta un poco la cabeza cuando hubo grandes movilizaciones, como fue el movimiento contra la guerra y el envío de tropas a Irak. En cambio IU se asfixia cuando se ve limitada al estrechísimo margen parlamentario y electoral.
Ciclo electoral
Nos encaminamos a un nuevo ciclo electoral. En él se encadenan elecciones municipales, autonómicas, generales (2008 o antes), y europeas (2009). Estamos a las puertas, a tres meses, de las próximas municipales del 27 de mayo. La perspectiva en las estadísticas es de una leve mejoría, sin poder echar las campanas al vuelo.
Los preparativos para esa contienda municipal es la chispa que faltaba en la tensa convivencia entre las tendencias, corrientes, camarillas y familias, que son la cara y la voz de las estructuras parlamentaria y municipalista de la Comunidad y de la Ciudad de Madrid, capitalidad del Estado.
La confección de las listas, con el frágil equilibrio entre las candidaturas a los puestos de elección probable, han cortocircuitado la Federación de Madrid. La crisis ha salpicado y arrastrado a IU federal, en una confrontación al borde de la ruptura. Sólo pendiendo de finos hilos la dirección de IU federal está consiguiendo promover la continuidad de la unidad de Madrid y frenar el proceso rupturista. Y también a costa de fisuras y fracturas en la dirección federal.
La corriente REDES de IU, a la que pertenecen las personas miembros del POR, ha defendido la continuidad de IU-CM, la necesidad de la política, como en la defensa de TV Madrid o en el diálogo y por el proceso de paz en Euskadi, la democracia de las Asambleas de base, la regeneración de los equipos dirigentes, y en todo caso evitar la ruptura.
Pero hemos de constatar que los acuerdos establecidos en la dirección de IU Madrid, con la parte de responsabilidad de la dirección federal, sacrifican las propuestas políticas, evitan la democracia de base, y no se ejecuta el proceso de referéndum.
Otros focos importantes de crisis son en Asturias, donde IU participa en el gobierno de la Autonomía junto al PSA.
A la izquierda del PSOE
Existe un espacio social, sindical, y un segmento político cuyo nivel de conciencia le obliga a enfrentarse al poder establecido, y sus instituciones políticas.
Este espacio está formado por varios segmentos, Un sector sindicalista, otro municipalista, y diversidad de entidades vecinales. A estos segmentos más clásicos, se les añaden gente joven procedente de las nuevas movilizaciones y movimientos. Gente que no ha vivido la transición política. Juventud que se plantea que quieren un mundo mejor, el Otro mundo es posible, del amplio movimiento antiglobalización.
En las elecciones políticas la representación de este espacio está oscilando entre un 5 % y un 7%, con incrementos en Cataluña y Euskadi (derivado de la influencia del factor democrático nacional).
En cambio en la campaña por una Europa no sometida a los monopolios de las multinacionales, al calor del Referéndum sobre el Tratado Constitucional de la UE, y sin contar la baja participación, hubo una respuesta a favor del “NO” propugnado por IU tres veces superior a sus resultados electorales.
Por el momento esta franja ciudadana es el terreno que conviene trabajar, y quizás la que permita asentar un nuevo concepto de organización de izquierdas a la izquierda del PSOE.
En IU hay una gran incomprensión ante el predominio del PSOE entre el electorado y en los aspectos sociales. Es una falta de comprensión de que nos desenvolvemos en una etapa de globalización, donde domina la burguesía financiera multinacional; por cierto, es una situación bien diferente a la pre-revolucionaria y de crisis revolucionaria que condujo en primer cuarto del Siglo XX a la revolución de Octubre de 1917, con la toma del poder estatal por la gente trabajadora y el partido bolchevique de Lenin y Trotski.
A la izquierda de IU
La extrema izquierda no dispone de una presencia ni de una organización política significativa. Las diversas tentativas de forjar algo más radical que IU, o incluso radicalizar y enrojecer IU, se han estrellado ante el desarrollo económico y social en el proceso de integración europea, pero también ante el sectarismo que corroe a estas tendencias.
La concepción de “alianza entre gente revolucionaria” contrapuesta a nuestra tesis de “alianza entre gente revolucionaria y reformistas” resulta errónea. En todo caso tendría que ser complementaria. Y lo que es elemental, hay que tomar en consideración el nivel de conciencia con la disponibilidad de la masa trabajadora y de la población.
En el recién Foro Social de Sevilla contra la cumbre de la OTAN, buena parte de las tendencias que se presentan a sí mismas como a la izquierda y más radicales que IU, exteriorizaron la enorme competencia que se hacen unos grupos a cual más minúsculo. La bandera de la resistencia a la globalización, se queda inconsistente, cuando no se comprende que sólo podrá haber pasos firmes adelante, cuando consigamos unidad de acción con la masa trabajadora y popular, y cómo mínimo en un primer instante con su vanguardia politizada organizada.
Micromovilizaciones
Donde fermentan y germinan cambios es en las movilizaciones diversas, aún parciales, y en la izquierda dentro de Izquierda Unida.
El valor de esas movilizaciones parciales por objetivos puntuales, está en la incorporación de una juventud que se convierte en combativa, en sus propuestas y reivindicaciones concretas que permiten defender conseguir nuevas cosas; en algunas de esas micromovilizaciones despuntan con vigor experiencias y capacidad de movilizar unitariamente.
En V de Vivienda se llega a una movilización conjunta en varias ciudades y poblaciones, por una misma reivindicación, tan sentida y sencilla como la de “queremos casa”. Otros sectores levantan nuevos movimientos, como el de las mujeres contra la violencia de género, la inmigración por sus derechos, por la normativa laboral contra los “accidentes”. Multitud de acciones por la solidaridad internacional (Palestina, Sahara, etc.), y contra la guerra en Irak. Con este caldo de cultivo, o el eco de movilizaciones masivas anteriores, se consiguen incluso algunos aspectos sociales y democráticos en nuevas leyes. Aunque en las cuestiones laborales y económicas generales imperan con mano de hierro las medidas neoliberales emanadas de la UE.
Para IU se trata de perder la desconfianza y temor a esas movilizaciones, a la juventud que lucha a su manera por arrancar concesiones o reformas al sistema social y político; IU ha de acortar la distancia con la juventud movimentista que pretende combatir y subvertir este sistema de opresión y explotación.
El proyecto de movimiento político y social
Es vital para Izquierda Unida la inmersión en las movilizaciones existentes, por pequeñas y parciales que sean. El proyecto de movimiento político y social que se impulsa necesita configurarse con una base sólida entre las nuevas hornadas de gente joven combativa y sindicalistas.
IU también ha de situarse en la perspectiva del nuevo Siglo. Para el venezolano Chávez se trata del Socialismo del Silo XXI. Con las lógicas distancias con el proceso revolucionario bolivariano, ¿de qué se trata para IU?
Una concepción democrática y federal del Estado, plurinacional con el derecho a la autodeterminación, social, y por el avance de la soberanía ciudadana hacia las instituciones republicanas.
Como movimiento IU necesita favorecer su renovación y regeneración. Para renovarse hay que fomentar la apertura de las Asambleas de base, la mejora de la pluralidad ideológica como riqueza de este tipo de organización, y con un gran respeto y práctica en el funcionamiento asambleario democrático.
La desconfianza que genera IU entre la juventud, viene sobretodo de la conciencia de no dejarse manipular. Ni a favorecer ninguna cadena de transmisión institucional de los poderosos. Esta desconfianza puede superarse en la lucha cotidiana.
El proyecto de movimiento político y social que impulsa IU sigue vivo y es una perspectiva adecuada.
Por lo tanto lo que se ha agotado, de hecho ha pasado a formar parte de la iconografía del siglo anterior, es la concepción de IU como organización dominada y supeditada a los vaivenes de la dirección del PCE. Y por supuesto la consideración de IU como encarnación exclusiva de la izquierda.
Izquierda Unida tiene sentido hoy como eje vertebrador de multitud de tentativas de distintos organismos y organizaciones de izquierdas, de movimientos y movilizaciones unitarias, con ánimo de contribuir a forjar un movimiento mucho más amplio, plural, y democrático.
IU necesita basarse en tres patas. Una en las movilizaciones, tanto defensivas, como las que conllevan propuestas de reformas precisas. Otra en los movimientos sociales, vecinales, y sindical. La tercera es la parlamentaria, municipalista, e institucional.
El germen del futuro próximo como movimiento reside en la combinación acertada de estos elementos de las tres patas. La organización y movilización unitaria es el caldo de cultivo par ala recomposición y regeneración de las fuerzas de la izquierda trabajadora y la juventud.