Menú
Principal
Somos ...
Contactar
Programa
Estatutos
Congresos
Enlaces
Recursos
Intranet
Multimedia
Imagen
Sonido
Sugerimos
Libros
Películas

Izquierda Unida de Madrid ante las municipales y autonómicas


Sobre cómo afrontar el debate del programa y las listas en IU-CM

Apostamos por derrotar a la derecha creando a la par las condiciones para la formación de un nuevo gobierno, lo más a la izquierda posible, de la única forma en que ello es posible: apoyando las incipientes movilizaciones existentes para ampliar, al vincularnos profundamente con ellas, el espacio de IU en el seno de la izquierda madrileña.

Por Carlos Girbau

El proceso de elección de cabezas de lista en IU de Madrid para las próximas elecciones municipales y autonómicas lejos de coadyuvar a favor de la unidad en la organización, su mayor vinculación con los movimientos sociales y su acercamiento hacia los potenciales votantes que se reclaman de la izquierda transformadora ha demostrado, una vez más, la seria crisis y profunda división que existe en su seno.

A la vuelta del verano se definirán el resto de las listas y el propio programa electoral. Para nosotros se trata de aprovechar la ocasión, de recuperar el tiempo perdido e intentar que ambas cosas ayuden a superar la crisis y división en IU. Queremos que ambos debates se transformen en palancas que refuercen la izquierda transformadora y, desde esa perspectiva, trabajen a favor de echar al PP de los ayuntamientos que gobierna y de la propia Comunidad.

Dicho de otra manera, apostamos por derrotar a la derecha creando a la par las condiciones para la formación de un nuevo gobierno, lo más a la izquierda posible, de la única forma en que ello es posible: apoyando las incipientes movilizaciones existentes para ampliar, al vincularnos profundamente con ellas, el espacio de IU en el seno de la izquierda madrileña.

El agotamiento de un modelo y de una forma de hacer política

Desde un punto de vista electoral Izquierda Unida es, sobre todo, una organización de concejales. La convocatoria electoral de la primavera de 2007 es una elección determinante. La coalición se juega muchísimo en un momento en el que el modelo municipal, como buena parte del tejido institucional surgido en la transición, muestra claros síntomas de agotamiento. Síntomas puestos de relieve en elementos como por ejemplo, las causas que aparecen sobre la mesa a la hora de articular las reformas autonómicas en marcha, la desafección que siente por la “política” una nada despreciable proporción de trabajadores y jóvenes o las enormes dificultades (voluntades a parte) que las autoridades locales tienen para responder a las demandas nuevas o eternas de quienes viven en sus municipios (sanidad, vivienda, educación, servicios públicos...).

El proceso de globalización y las políticas neoliberales que lo acompañan han mostrado con mayor contundencia el agotamiento del sistema. Ciertamente, la izquierda, particularmente la transformadora, ha sabido aprovechar el escaso margen municipal para, con sus luces y sombras, hacer que la gestión de gobierno permitiese mejorar la vida de los ciudadanos. Sobre todo, si se tiene en cuenta que veníamos de una dictadura con “cero” servicios sociales. Ahora bien, ese hecho no ha impedido que las políticas de la globalización se fueran imponiendo como puede verse en las privatizaciones de servicios, en la venta de suelo como base de financiación municipal, en la guetización de zonas enteras, en los problemas para encarrilar la multiculturalidad, en las carencias de los servicios o en las deslocalizaciones industriales Todo ello, por no hablar del amo y señor de la política municipal: el ladrillo, las constructoras y la corrupción que acompaña estos años de crecimiento económico (Marbella).

Por su parte, el andamiaje de tejido social que, a finales de la dictadura y durante los primeros años de la transición sirvió para aupar a la izquierda, está atacado de una debilidad elocuente que se demuestra en las dificultades y división con las que los vecinos, mujeres, jóvenes o inmigrantes abordan sus reivindicaciones.

Consistorios y modelos de los mismos hay tantos como días en el año. Ahora bien, ese hecho no cambia la falta de competencias, de soberanía, de capacidad recaudatoria y de dinero que éstos sufren. Por último, sólo añadir que la “forma” de hacer política asociada a ese modelo también muestra los síntomas del agotamiento del que hemos estado hablando.

En realidad, durante todos estos años y tras la “descentralización de las competencias”, lo que en el fondo se oculta es un verdadero plan de ajuste encubierto por parte del Estado sobre todo aquello que se engloba en las partidas de gasto social (neoliberalismo) . El proceso de transferencia ha “forzado” a los ayuntamientos a hacerse cargo de un montón de costes sin dotarles de los recursos presupuestarios correspondientes. En la práctica, la positiva aproximación del servicio al ciudadano, se ha transformado así en una dejación de responsabilidades que está obligando, de facto, a una especie de “desamortización” de suelo público que ha hecho entrar a los consistorios en el ciclo especulativo de vivienda y suelo.

Llevamos dos lustros de auge inmobiliario y el sistema muestra ya claros síntomas de agotamiento. No queremos ser agoreros, pero cuando el ciclo acabe, no sólo verán pilladas sus cuentas la inmensa mayoría de las gentes de este país, sino que los ayuntamientos verán asimismo caer en picado sus ingresos asociados hoy al negocio inmobiliario.

Explorar nuevos caminos, la democracia participativa

La búsqueda de soluciones a estos problemas va adquiriendo en la izquierda transformadora cada vez más peso. El último Encuentro de parlamentarios autonómicos y responsables institucionales de Izquierda Unida señaló la necesidad de responder a los retos planteados con algo que puede parecer un aparate contrasentido: “la defensa de una política institucional movilizadora”. La frase se desarrolla más adelante al señalarse: “Nuestra apuesta es recobrar el interés ciudadano que se ha ido apartando del compromiso político. Para ello, nos comprometemos a abrir las puertas de los diferentes parlamentos a los ciudadanos y ciudadanas, no sólo llevando sus reivindicaciones, sino también dándoles directamente la voz en las instituciones.” Por último se concluye: “IU defenderá, en consonancia, una ampliación de los mecanismos de democracia directa, como ha sido nuestra tradición.”

Como señalábamos al principio, el debate sobre el programa y las listas puede ser un medio para ayudar a sacar a IU-CM de su crisis y aislamiento actuales a condición de hacer de ambas cosas un espacio abierto al conjunto de trabajadores, mujeres, jóvenes inmigrantes y tejido social que los representa. Es decir, una lucha por recobrar el interés ciudadano. Si medimos el éxito del proceso por el conjunto de gente implicada en el mismo, estaremos dando pasos para salir de la crisis en la que nos hallamos. Por el contrario, si una vez más, el debate de listas y programa se vive como un debate interno, esencialmente abstracto en lo ideológico y reducido a lo “posible” contra lo “utópico” añadiremos más leña a la división interna y, lo que es peor, nos apartaremos más y más de los ciudadanos sin lograr que IU organice el necesario giro hacia la izquierda que la situación demanda.

En estos momentos, coger el toro por los cuernos significa insistir, sobre todo, en la organización y articulación de los procesos de participación y cogestión de los ciudadanos en la toma de decisiones municipales y autonómicas. La defensa de la elaboración y asignación presupuestaria vía presupuestos participativos, así como el control y gestión del número mayor posible de espacios directamente por parte de los ciudadanos a través de sus redes u organizaciones o a partir de asambleas de vecinos, es la clave para empezar a fortalecer a la izquierda. La elaboración de listas y las principales reivindicaciones del programa deben responder a esos mismos parámetros de participación y organización a los que antes hacíamos referencia. Sólo así nuestra acción política se hallará directamente relacionada con la construcción de ese tan necesario tejido social y con la potenciación y renovación del ya existente.

El programa

Señalábamos con anterioridad que encerrar el debate en lo interno y en su forma más ideológica no iba a resolver el problema de IU ni los del necesario giro a la izquierda. La razón de fondo del por qué nuestro espacio político no crece e incluso mengua hay que buscarla en que las posibilidades de un profundo cambio social no se vislumbran. En la organización esta realidad se sufre con desagarro. La forma en que vivimos la respuesta ha este hecho nos está aislando de nuestra base social y no permitiéndonos salir de la crisis. Las dificultades que nos añade el enorme peso de la burguesía y sus negocios en la vida de nuestras ciudades están desquiciando el día a día y el debate. De un lado, hay quienes nos exponen que la “única política posible” es aquella que acepta esa realidad y que, en el marco de nuestra debilidad, nos empuja hacia la realización de una política de izquierdas venida a menos. Del otro, aquellos que ven esa “socialdemocratización profunda” de nuestro que hacer diario el fondo de nuestros males. Los primeros, insisten en que la “gente no quiere más” y que otro camino nos aísla del votante. Los segundos, inciden en que no “despegamos” precisamente por lo pegados a la socialdemocracia que aparecemos y que “el votante puesto ante la tesitura de la elección prefiere el original antes que la copia”.

Salir del laberinto es difícil. No hay una sola solución, ni menos aún recetas mágicas, pero, en todo caso, si tenemos ciertas certezas que deben ayudarnos a deshacer de un nudo que nos ahoga.

Necesitamos un perfil más propio y más genuinamente de IU. Ahora bien, ese perfil no vendrá hoy de la defensa de modelos acabados que contraponer a la dura realidad neoliberal. No son creíbles y, por tanto, nadie los hace propios en su trabajo. Ni siquiera los movimientos sociales más apartados de la política defienden opciones acabadas. Al contrario, todo el mundo es extremadamente parcial y prudente en las propuestas. Todo el mundo entiende que el peso de la globalización y de los pesos pesados de la economía, las grandes empresas y los bancos, marcan el conjunto del día a día. Hoy es más nítida que nunca la diferencia entre gobernar y tener el poder. Por tanto, el perfil no vendrá de la “solución acabada” sino de la radicalidad del método. Cuanto más directa y participativa sea la manera en que nosotros defendamos que sean tomadas todas las decisiones más perfil ganamos, más nos conectamos, más nos abrimos y más contundentes nos volvemos. También en los reclamos, cuanto más se parezcan en su expresión a la forma en que el tejido social organizado y el conjunto de redes lo defienden, más perfil ganamos, más espacio ocupamos, más se acerca a lo que la gente quiere o quiere llegar y, por tanto, más firmes seremos.

En resumen, preparar de una forma abierta el programa y que sus exigencias respondan a las cosas más sentidas en las redes y movimientos sociales, será la base de los primeros pasos de un camino que nos llevará a salir de la situación en la que estamos. Por último, unas listas que incluyan en puestos fundamentales de salida a gentes que respondan especialmente a esa manera de ver las cosas y a los movimientos que los impulsan, serán la prueba del nueve de esa renovación y apertura que siempre debe IU representar.

¿Por dónde empezar?

Todo ello no implica en absoluto que la articulación del programa no vaya a responder a las formas en que la globalización ataca de manera más decidida a la población trabajadora, sino que lo hará por un camino mucho más abierto y cercano. En este sentido, la incorporación de las exigencias en la forma en que fueron adoptadas por la asamblea de movimientos sociales celebrada en el marco del encuentro de los días 1 y 2 de abril de 2006 sería un paso importantísimo. Nos referimos, entre otras, por ejemplo, a sus propuestas de alquiler en la vivienda y castigo a los pisos vacíos, de moratoria en la urbanización de más terreno, de rechazo al actual proyecto de Ley del Suelo de la CAM, de su defensa de los vecinos que se oponen a la instalación de los parquímetros o la M-30, el salario social o de reconocimiento de los derechos de los inmigrantes. Pero, sin duda, hay más propuestas que añadir, aquellas que en cada barrio de la capital o ciudad de la periferia y pueblo configuran lo que podríamos señalar como los elementos definitorios de los movimientos y redes sociales en cada lugar. Por lo general, en la Comunidad hoy tales exigencias están directamente relacionadas con la forma de crecimiento urbano e industrial, los transportes, los servicios, el agua, la vivienda, la energía, los derechos ciudadanos y la inmigración.

Pero además, todo este conjunto de elementos no puede pasar al margen del gran problema de la financiación municipal. Nada haremos si no ligamos las exigencias a la necesidad de dinero que las haga posibles. Es decir, si no defendemos que se emprendan las obligadas reformas para conseguir que haya una ley que garantice una financiación municipal suficiente. Sacar a los ayuntamientos de la tela de araña inmobiliaria y defender servicios públicos de calidad obliga a ello.

Hoy la defensa de criterios democráticos directos y radicales empezando por la incorporación, tal y como son, de las reivindicaciones de los diversos movimientos sociales y la configuración de unas listas que respondan a una forma más propia del movimiento sociopolítico que IU quiere representar, serán el mejor medio para avanzar en la construcción de IU y el ensanchamiento de su espacio en el seno de la izquierda. Esa sería, a nuestro entender, la mejor aportación de IU no sólo a para echar al PP, sino para lograr un gobierno lo más comprometido posible con los oprimidos.



Imprimir la pagina actual







En NetPor
En Internet
Podeis hacer aportaciones económicas al nº de cuenta 2100-0681-04-0200144729 de "La Caixa". © Copyleft. Se permite la reproducción y difusión de los contenidos de esta web. Agradeceríamos que se indicara su procedéncia así cómo nuestra dirección de correo electrónico. por@netpor.org . Para comentarios, sugeréncias y/o colaboraciones respecto de la web: colonias69@yahoo.es Páginas optimitzadas para un monitor con resolución de pantalla de 800 X 600 píxels y 16 bits de color. Y un navegador que soporte frames, javascript, java y flash.