Más de dos décadas lleva el pueblo andaluz reivindicando Andalucía como
tierra de paz y denunciando el papel de unas bases (Rota, Morón y Gibraltar)
que ponen en peligro la seguridad de nuestras familias y que llevan la
muerte y la destrucción a otros pueblos.
Declaración del Bloque Andaluz de Izquierdas (BAI)
Marcha a Rota 2006
Pueblos como el de Irak, machacado por el embargo de la ONU durante años y bombardeado e invadido en 2003 por el imperialismo yanqui y sus aliados.
Las bases extranjeras en Andalucía tuvieron un importante papel en esa agresión imperialista.
No sólo de carácter logístico. Muchos de
los 100.000 muertos iraquíes fueron directamente asesinados por las bombas de los B-52 que despegaban de estas bases.
¿Y acaso el pueblo andaluz fue preguntado?
¿Hemos tenido la oportunidad de pronunciarnos sobre la existencia en nuestra tierra de estos enclaves militaristas? No. Al pueblo andaluz se le niega una y otra vez la voz y palabra. Usan nuestro territorio como base para sus guerras y negocios sin preguntarnos siquiera.
Gritar hoy “Fuera yanquis de Rota y de
Morón” significa también gritar “Que se vayan todos de Irak”, que salgan todas las tropas de ocupación. Tras las torturas de Abu Ghraib y la masacre de civiles en Faluya el mundo ha sabido lo que significa la democracia con sabor
yanqui. Manifestamos desde aquí nuestra
solidaridad con la resistencia iraquí que lucha contra la ocupación. Cuando la ocupación es ilegal, resistir es un derecho.
Zapatero y Chaves que ganaron las elecciones no porque inspiraran confianza sino por la repulsa generalizada del pueblo contra el Gobierno de la guerra, el decretazo y el chapapote, contra el PP, ahora siguen la senda marcada por Aznar. Zapatero retiró las tropas de Irak para legitimarse y ampliar su base social, pero a continuación dobló la presencia militar española en Afganistán. Y ahora
anuncia otro aumento de tropas. Con su aprobación empresas españolas siguen aprovechándose del expolio y saqueo de Irak y Afganistán.
Chaves no se queda atrás. Salió a apoyar las movilizaciones contra la guerra, pero sigue sin denunciar las bases extranjeras en Andalucía ni al Tratado bilateral que las ampara, un tratado que firmó el dictador fascista Franco.
Ahora que el nuevo Estatuto de Autonomía va al Congreso de los Diputados es el momento de reivindicar
la declaración de Andalucía como territorio de paz y competencias suficientes de nuestro Parlamento para decidir sobre el futuro de las bases, lo que implica el poder de vetar la renovación del Tratado bilateral y por tanto, el inicio del desmantelamiento
de las bases extranjeras en nuestra tierra.
Andalucía está mal. Continuamos con los más altos índices de desempleo y precariedad y los más bajos de protección social. Somos más desierto industrial que nunca. Nos quieren convertir en un país de camareros y dependientes, en un gran hotel para
el turismo. Han desmantelado la pesca y en el sector público las privatizaciones (Izar, Tabacalera, etc)
se han convertido en el pan nuestro de cada día.
Las políticas de la Unión Europea están destrozando la agricultura andaluza, donde nuevamente se está produciendo una concentración de la propiedad
de la tierra, del agua y la semilla. Son cientos de miles los jóvenes que tienen ante sí un incierto futuro.
Las mujeres siguen ocupando un papel secundario, siendo las mayores víctimas de la marginación social y de la explotación. Los trabajadores inmigrantes no ven reconocidos sus derechos y siguen siendo ciudadanos de tercera en una Andalucía donde el Norte construye un nuevo Muro de la vergüenza y la insolidaridad.
Y encima tenemos que aguantar que desde nuestra tierra se ataque a otros pueblos hermanos.