El 22 de junio, todos a Sevilla contra la globalización
Esos deben ser ahora nuestros gritos de guerra. La cumbre de Barcelona con la que se abrió la presidencia española de la Unión Europea ya se le atragantó a Aznar. No sólo de la reunión no salió casi avance alguno en la construcción de esta Europa a la medida de la banca y las grandes empresas que nos han diseñado, sino que además, la calle estuvo tomada durante tres días por grandísimas manifestaciones de rechazo a ese concepto neoliberal, imperialista y reaccionario de Europa que nos escriben contra nosotros nuestros gobiernos.
Madrid durante los días 16 al 18 de mayo era la segunda ocasión en la Aznar esperaba sacar pechito y de nuevo cosechó un fracaso. La reunión de jefes de Estado y de gobierno de los países latinoamericanos y del Caribe junto con la Unión Europea únicamente ha servido para demostrar la naturaleza imperialista, prepotente y reaccionaria de Aznar y sus socios europeos y avanzar muy poquito en lo supuestos temas centrales, incluido el acuerdo de cooperación entre la UE y América Latina. Así, la deuda externa Argentina no recibió alivio alguno. Cuba, sometida a un brutal embargo, tampoco vio fin a su túnel. En cuanto a Colombia, la insistencia en calificar a las FARC como fuerza terrorista fue la única preocupación. Venezuela y su fallido golpe de Estado, desparecieron de la agenda en favor de la emigración y la necesidad de desarrollar una política más represiva ante este “fenómeno” que es como gustan llamar los poderosos a esta forzosa trashumancia a la que la globalización fuerza a millones de personas en todo el mundo.
A Aznar tampoco le sentó bien esta cumbre. Por el contrario, a las decenas de miles de personas que nos oponemos a la globalización y a las políticas neoliberales si nos fue bien. No con tanta gente como en Barcelona, pero sí con la misma intensidad. Una intensidad puesta de manifiesto a través del sin fin de acciones que tuvieron lugar en la Universidad Complutense y las principales calles de la ciudad, como la gran manifestación del domingo 19 de mayo recorrió el centro de la capital. Ahora le llegó el turno a Sevilla, la cumbre que cierra este llamado “semestre español”.
Antes será el 20-J, la huelga general contra el infumable recorte de las prestaciones por desempleo que Aznar ya ha aprobado por decreto ley. Esa reforma es la manera concreta en la que un conjunto de recetas neoliberales van entrar en nuestras vidas, muy particularmente en las de los jóvenes. No podemos permitirlo. Debemos demostrar nuestro rechazo a las mismas a través de la oportunidad de oro que la huelga general nos brinda. Debemos participar activamente en su organización, popularización y éxito. Esa es la mejor ayuda que todos podemos hacer para que el movimiento anti-globalización crezca y para que el semestre español del señor Aznar, que ya empezó con el mal sueño que las acciones de Barcelona, acabe en Sevilla como una verdadera pesadilla.