El Estado de Israel descarga su maquinaria militar para dar el golpe de gracia a la Autoridad Nacional Palestina y a su población.
Sharon se siente impune para emular la orgía de terror y el baño de sangre de los campos de refugiados de Sabra y Shatila. Sharon es la cara desnuda del terrorismo del Estado de Israel contra una población palestina indefensa y hambrienta.
La campaña antiterrorista del gobierno norteamericano de Bush y su guerra contra Afganistán, protegen y encubren al terrorismo israelí de Sharon.
Sharon desvela hasta para los ciegos el objetivo y sentido del antiterrorismo internacional, tan aplaudido con entusiasmo por Aznar, aceptado por la UE, temido por los estados árabes; se trata de amordazar, doblegar, derrotar, a los pueblos oprimidos, destruyendo a sus combatientes. La dictadura de las multinacionales exige sumisión.
Estos pueblos agarran lo que tienen a mano para subsistir, cuando no encuentran más que piedras, o algunos desvencijados fusiles, entregan valerosamente su vida por la de su pueblo.
Los palestinos tienen las de perder. Más razón aún para afirmar nuestra solidaridad incondicional con la resistencia palestina. Su causa, sus muertos, sus héroes, son los nuestros.