Se le ha acabado la buena coyuntura y los problemas le han surgido por doquier.
Empezó con el fracaso del semestre europeo presidido por Aznar. El movimiento antiglobalización volvió a sacar a miles de personas a la calle y demostró una voluntad, especialmente entre la juventud, de que otra Europa es posible, más democrática, más solidaria y más anticapitalista. La huelga general contra el decretazo que pretendía dar una nueva vuelta de tuerca a las condiciones laborales fue un éxito del movimiento sindical. Fue el siguiente palo al PP. El gobierno demostró una vez más su prepotencia y su estilo antidemocrático, pero se encontró con la amplia y firme respuesta del movimiento obrero y, por primera vez en muchos años, un gobierno se vio obligado a retirar una ley que ya había sido aprobada. Sólo queda por restituir sus derechos a los jornaleros andaluces y extremeños y para ello está convocada una nueva huelga general para el 20 de febrero. El hundimiento del Prestige ha demostrado la inoperancia del gobierno mezclado con fuertes dosis de autoritarismo, limitaciones a la información y mentiras, todo ello destinado a tapar su fracaso en la gestión de la crisis. El año que empieza es de esperanza para empezar a darle el vuelco al dominio del PP. En el terreno electoral ayudando a que la izquierda gane en las elecciones municipales y autonómicas, pero sobre empujando la movilización social para que sea ésta quien aporte los elementos de cambio para derrotar al PP e ir avanzando en políticas de izquierda favorables a los trabajadores. Ocasiones no faltarán. La huelga general del 20 de febrero, la movilización contra los desastres del Prestige, las citas europeas del movimiento antiglobalización, las movilizaciones sindicales para recuperar el poder adquisitivo de los salarios y especialmente la lucha contra la guerra. Es nuestra apuesta, la movilización para derrotar al PP en la calle y en las elecciones.