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LA LUCHA EN WISCONSIN (ESTADOS UNIDOS)

La fuerte lucha de Wisconsin para acabar con los sindicatos de trabajadores públicos al convertirlos en sindicatos virtualmente ilegales abre la nueva etapa de la lucha entre la clase dirigente imperialista estadounidense y la clase obrera en los EE.UU.

[Fred Vitale] “Wisconsin lo cambia todo.”

Este titular del Labor Notes resume el impacto de la lucha de Wisconsin en Estados Unidos.

La fuerte lucha de Wisconsin para acabar con los sindicatos de trabajadores públicos al convertirlos en sindicatos virtualmente ilegales abre la nueva etapa de la lucha entre la clase dirigente imperialista estadounidense y la clase obrera en los EE.UU.

La elección de Barack Obama en 2.008, un afroamericano que había sido elegido como senador en 2.004, fue producto de un verdadero despertar del pueblo de EE.UU., una especie de revolución. Un movimiento inicial, claramente enfocado de cara a las elecciones, fue la respuesta de la población estadounidense, pero sobre todo de la clase trabajadora afroamericana, trabajadores progresistas y gente joven, dando un fuerte “¡NO!” a las políticas de George Bush (y a las anteriores de Bill Clinton) para echar no solo a George Bush, sino también a Hillary Clinton, que ofrecía políticas muy parecidas a las de Bill Clinton. Se apoyó en una visión diferente de los EE.UU. por una población que veía venir el colapso económico. Fue el primer esfuerzo de un enfoque político diferente que incluía elegir a un presidente afroamericano en un país donde el racismo es todavía fuerte y el imperialismo está bien aceptado. El apoyo a Obama fue un primer paso; no es ninguna sorpresa que el contenido real de la mayoría de las políticas de Obama sean neoliberales, tanto en la política de guerra, del comercio libre o sobre la pobreza. La clase obrera y las organizaciones progresistas como la campaña de 2.008 de Cynthia McKinney, el Green Party y muchas organizaciones revolucionarias de la clase obrera en los EE.UU. son el sector más consecuente y atrevido de este amplio movimiento por el cambio.

Wisconsin es la próxima etapa de la lucha para mucha de esta gente. Fue difícil para los afroamericanos volverse contra Obama en un momento en el que la única voz pública contra él era el Tea Party con sus caracterizaciones racistas de Obama. Ahora existe una voz alta y clara en favor de la clase trabajadora y está representada por la parte más tradicionalmente militante y la más avanzada políticamente. El Tea Party organizó en Wisconsin una concentración con tan solo 2.000 personas contra los manifestantes pro-sindicatos. Lo de Wisconsin sucedió al mismo tiempo que se producían las sublevaciones de Túnez, Egipto, Yemen y se establecieron conexiones en las pancartas y de solidaridad, con los egipcios enviando dinero online para comprar pizzas para los que ocuparon el Capitolio de Wisconsin.

Lo que sucedió

Como jefe ejecutivo de condado el actual gobernador de Wisconsin, Scott Walker, intentó cargarse los sindicatos locales de empleados públicos porque no se plegaban a sus demandas para una reducción de salarios y prestaciones. Como gobernador, junto al apoyo de los republicanos en la asamblea legislativa de Wisconsin, propuso y aprobó la ley que entre otras cosas: 1) Permite únicamente la negociación colectiva en tema de salarios, cualquier otro asunto a discutir entre los trabajadores y su ente local o estatal empleador, incluyendo temas de asistencia sanitaria, vacaciones, jubilación, etc. vendrían determinados por aquel ente. 2) Acaba con el pago de las cuotas sindicales a través de las nóminas, cosa que contaba con una larga tradición en los EE.UU. 3) Obliga a realizar elecciones cada año para decidir si los trabajadores quieren mantener su sindicato (cosa sin precedentes en las políticas públicas de los EE.UU.).

La propuesta de ley original tuvo que ser reescrita precipitadamente y presentada al margen de los presupuestos al cabo de dos semanas de protestas. La maniobra consistió en separar los apartados de la ley que se cargaban a los sindicatos de los apartados relativos a los presupuestos. Para ser aprobado, un asunto presupuestario necesita de un quórum de 20, lo que en esta legislatura significa que al menos un senador demócrata tiene que estar presente. El cambio en la presentación del proyecto de ley permitió que fuera votada por los 19 senadores republicanos solos. Se puso a votación tan solo en unos minutos, sin debate alguno, y sin anunciarlo previa y públicamente.
Los 14 senadores demócratas de la asamblea se estuvieron “escondiendo” en un motel de Rockford (Illinois), cerca de la frontera estatal con Wisconsin, para evitar que hubiera quórum en el Senado.

Pero toda esta maniobra para llevar a cabo la votación fue forzada por la poderosa movilización del pueblo de Wisconsin, y particularmente por los maestros. En Seattle en 1.999, el pueblo de EE.UU. mostró al mundo que habían creado movimientos para enfrentarse a la globalización. Ese pequeño pero importante esfuerzo dio como resultado el inicio del proceso que condujo al Foro Social Mundial en el año 2.000.

Hoy Wisconsin muestra a todo el mundo que el pueblo de EE.UU. está dispuesto a luchar contra las políticas neoliberales en su propia casa. Superando en duración las marchas de los inmigrantes en 2.006, esta es la más poderosa respuesta a las políticas neoliberales desde que empezaron hace 30 años de la mano de Ronald Reagan.
La lucha comenzó con una huelga ilegal de los maestros a lo largo del estado que duró dos días y que llenó calles y plazas de Madison en protesta por la propuesta de ley. Centenares de estudiantes de secundaria de Madison se sumaron a las manifestaciones. Madison es la capital del estado y la sede de la Universidad de Wisconsin, bien conocida por ser baluarte de activistas entre estudiantes y profesores. El sindicato de asistentes del profesorado (compuesto por estudiantes de posgrado) de la universidad ha tenido un papel determinante en la preparación de la huelga, organizando la ocupación misma del edificio del Capitolio.
Los manifestantes llenaron Madison con más de 100.000 personas dos sábados seguidos.

Los sindicalistas llenaros autobuses procedentes de estados vecinos como Michigan o Illinois y se unieron a las manifestaciones. También se produjeron otras acciones a lo largo de Wisconsin. Durante la lucha encuestas de opinión establecían que el 64% de la gente opinaba que los empleados públicos tenían derecho a la negociación y el 72% tenía una opinión favorable acerca de los empleados públicos.
Análogamente con lo que ocurrió en Egipto, donde los militares se unieron a los manifestantes, policías y bomberos, ambos colectivos excluidos del proyecto de ley, y por tanto a los que se les permite la negociación colectiva en todos los asuntos, estuvieron en las manifestaciones. En particular la participación de la policía, junto con la enorme participación pública, fue lo que permitió que la ocupación del Capitolio continuara durante una semana.

Se sacan muchas lecciones para la lucha en Estados Unidos. Ya se han organizado grandes manifestaciones en Ohio y Michigan contra proyectos de ley similares.

La dirección sindical, bajo la presión de las bases, organizó una campaña para la destitución de los senadores republicanos y del gobernador. Ya se han recogido firmas suficientes para destituir a 3 senadores.

Tras la aprobación de esa maldita ley el 9 de marzo la dirección sindical no ha hecho gran cosa. La gente ha vuelto a sus trabajos y el capitolio a la calma de nuevo.

Actualmente la ley está suspendida por un juez local. Los turbios trucos en el procedimiento por parte de los republicanos en este asunto violaron leyes estatales sobre los requisitos del debate legislativo.

Pero cualquiera que sea la respuesta inmediata de la dirección sindical o de las propias bases trabajadoras la lucha en los EE.UU. continuará creciendo. La única solución definitiva para la clase trabajadora son empleos o unos ingresos dignos. Pero los capitalistas no pueden sacar tajada del pleno empleo ni de unas prestaciones decentes de seguridad social. La lucha de la clase obrera continuará tanto en el terreno electoral como en las calles. Y del mismo modo contribuirá y se reforzará de la lucha internacional contra el imperialismo americano.

Fred Vitale, miembro del Green Party, criado en Wisconsin

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