Terminó hace ya unos días la huelga de metro en Madrid. Es hora de sacar las primeras lecciones ahora que estamos preparando la huelga general del 29 de septiembre.
Terminó hace ya unos días la huelga de metro en Madrid. Al final la batalla, aceptada por los trabajadores con una oposición a tener muy en cuenta (treinta por ciento), se ha saldado con un preacuerdo que recoge una rebaja del uno por ciento en el salario de los trabajadores a la par que mantiene la negociación sobre los expedientes abiertos a aquellos trabajadores que incumplieron los servicios mínimos.
La lectura de esta huelga, como muchas otras, es complicada. El resultado de las votaciones que ha puesto fin a la misma denota esa complejidad y la evidencia de que para mucha gente, no se ha ganado o se podría haber hecho más.
Ahora bien, la huelga de metro se tuvo que enfrentar a la opinión pública y publicada, así como al poder político y económico claramente dominado por el PP en Madrid. Por si no fuera bastante, el principal partido de la oposición, el PSM, acogotado por los recortes presupuestarios de Zapatero que se blandieron como la tapadera para el ataque furibundo contra los trabajadores del metro, fue incapaz de articular palabra; sólo IU y la pléyade de pequeños grupos de propaganda de la izquierda revolucionaria salió en defensa de los empleados del suburbano. En esas condiciones ganar era bien difícil, el problema fue siempre no perder.
El resultado del conflicto que los trabajadores del metro ni pidieron, ni tenían previsto, demuestra varias cosas positivas y muy a tener en cuenta ahora que ya todo el mundo trabajamos en clave de la próxima huelga general del 29 de septiembre.
1.- A pesar de tener enfrente muchos y poderosos adversarios, los trabajadores han demostrado con su unidad y su capacidad de lucha, la huelga fue amplísimamente seguida desde el primer día, que es la movilización y la unidad de la plantilla el camino para hacer frente a los recortes, el camino por el que pueden cambiar las cosas.
2.- La Comunidad de Madrid fue, con el silencio desarmado del PSOE, a por el convenio y a por los sindicatos y, esa batalla, la ha perdido. El convenio no se toca en su parte normativa, ni tampoco en la referida a las retribuciones. Ello quiere decir que el marco de relaciones laborales queda mucho mejor que el que quería la Comunidad y la Dirección de la compañía.
3.- Hay rebaja de salario de un 1%, la Comunidad pedía un 5% y amenazó con hacerlo de manera unilateral a finales de junio, la huelga les bajó de esa idea. La redujo al uno y lo puso como nuevo concepto, lo cual permite revertirlo, si la correlación de fuerzas lo hiciera posible en un futuro.
4.- La movilización ha sido todo un ensayo sobre la huelga general del 29 de septiembre que ahora nos espera. En este sentido, el metro ha demostrado que con unidad y contundencia se puede parar los pies a la patronal y al gobierno.